domingo, 15 de junio de 2014

El Físico puede influir en la manera de ser

¿Importa el aspecto físico a la hora de relacionarse? ¿La belleza está en el interior? ¿Qué ventajas tiene ser guapo?
Una forma de responder a estas preguntas es analizar el comportamiento de las personas en función de su atractivo físico y el de otros. Una investigación publicada en «Evolución y Comportamiento Humano», y hecha por científicos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), ha concluido que las mujeres que más atractivas se sienten y que tienen una cara más simétricase comportan de forma más egoístaa la hora de decidir si ayudan a otros.
«La gente que se considera y es considerada guapa es menos prosocial (altruista) en el laboratorio. Y en la vida diaria se ve que, en general, a la gente guapa se la considera con mejores capacidades que al resto y se les trata mejor», explica el Doctor Enrique Turiégano, el director del estudio. «Los más simétricos tienen menos necesidad de ser prosociales, pues, en cierto modo, necesitan menos a los demás para satisfacer sus necesidades materiales».

El «fitness»

Según explica, hay multitud de artículos científicos que hablan de los beneficios sociales que obtiene la gente atractiva: desde las propinas que reciben los camareros a la probabilidad de ser declarado no culpable en un juicio. Y por si eso fuera poco, el atractivo físico parece estar relacionado positivamente con la fertilidad, el éxito reproductivoy la resistencia a enfermedades, un conjunto de ventajas que incrementan el «fitness» o la capacidad de adaptación de los individuos al entorno natural.
«En el fondo, desde un punto de vista biológico, es normal que lo que nos resulta interesante para reproducirnos, características de sujetos que serían ventajosas para nuestros potenciales descendientes con esa persona, nos resulte atractivo», según Turiégano.
Sin embargo, todos estos trabajos tienen en común las dificultades que supone estudiar algo tan complejo como el comportamiento humano. En este caso, se han dejado a un lado las relaciones personales y familiares y se ha definido la «cooperación» como un «comportamiento individual cuyo objetivo es maximizar el interés colectivo antes que el propio».

El dilema del prisionero

Teniendo en cuenta todo esto, los científicos intentaron averiguar si el nivel de atractivo influye en cooperar más o menos. Para ello,invitaron a 176 universitarias a participar en el juego del «dilema del prisionero»: consiste básicamente en una situación en la que dos personas que supuestemente han cometido un crimen se pueden culpar mutuamente o guardar silencio.
Si las dos guardan silencio cumplen con dos años de condena, si las dos se culpan, con cinco, y si una acusa y la otra guarda silencio, la pena es de uno y diez años, respectivamente. En lugar de años de condena, las respuestas les dieron puntos a las estudiantes que pudieron canjear por dinero real y a los investigadores pistas para analizar la tendencia de las chicas a ser más o menos cooperadoras.

¿Dónde está la belleza?

Después de obtener estas respuestas, el equipo de Enrique Turiégano intentó traducir a números algo tan abstracto como el atractivo físico, con varios parámetros que en su mayoría ya han sido usados en muchos estudios. En este caso se trataba de la simetría facial, el grado de feminidad/masculinidad del rostro, el índice de masa corporal, el índice cintura/cadera y la percepción del propio atractivo.
Según los resultados que obtuvieron, la simetría de la cara y la percepción del atractivo propio llevan a las mujeres a ser menos cooperadoras en el juego del dilema del prisionero. Esto podría deberse a que algunas personas se sienten más seguras y que necesitan cooperar menos, al tiempo que acumulan experiencias que muestran que otras personas «toleran» un comportamiento menos altruista en las personas atractivas.
De hecho, en 2010, este equipo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid ya descubrió que los hombres con los rostros más simétricos (y por ello, más atractivos) tendían a ser menos cooperadores.

Una cuestión de caderas

Pero no todos los resultados apuntaron en esta dirección. El equipo de la UAM comprobó que las caderas más «sexys» aumentan la tendencia de las mujeres a cooperar con otras, al contrario que la simetría de la cara y la percepción del propio atractivo.
Las mujeres guapas «son más egoístas»
WIKIPEDIA
Una cadera 1,4 veces más ancha que la cintura es atractiva para la mayoría de los hombres
Una posible explicación, es que las mujeres con un índice cintura/cadera mayor, es decir, con más grasa en la cintura, tienden a pensar más negativamente de las demás mujeres, probablemente debido a experiencias pasadas. Por ello,las más atractivas en términos de caderas acaban siendo más cooperadoras.Para los hombres de casi todos los lugares del mundo, unas caderas atractivas son 1,4 veces más anchas que la cintura de la mujer.
En otros estudios, ya se ha relacionado el tener una cintura más ancha en relación a las caderas, con la «ansiedad social» y una autoestima social baja. Sin embargo, el índice de masa corporal no pareción influir en el comportamiento, probablemente debido a lo mucho que fluctúa este factor a lo largo del tiempo.

El orgasmo para las Mujeres

Para cada mujer es algo muy distinto.
Las mujeres buscan relaciones agradables
Que las den alegría y tranquiulidad

¿Para qué sirve un orgasmo? ¿Qué función tiene? ¿Por qué lo sentimos? ¿A quién se le ocurrió que sintiésemos placer al realizar el acto sexual? ¿Quién sale ganando en todo ello? Las respuestas a estas preguntas pueden parecer obvias, pero el clímax sexual sigue ocupando el centro de muchos debates en la comunidad científica, principalmente, entre las diferentes corrientes evolucionistas. Y si el orgasmo masculino parece estar rodeado por una niebla mucho menos densa –produce, a través de los espasmos, la eyaculación, necesaria para inseminar a la hembra–, menos clara se encuentra la funcionalidad del orgasmo femenino.
Al fin y al cabo, los datos recuerdan que tan sólo el 25% de las mujeres experimentan un orgasmo en todas y cada una de sus relaciones sexuales. Y, además, el humano es un animal peculiar puesto que se trata de una de las pocas especies en las que ambos sexos disfrutan de orgasmos semejantes, excepto en el caso de algunas especies de macacos, los animales más semejantes al hombre. Pero, como suelen recordar con frecuencia los investigadores, resulta complicado averiguar si de verdad un animal ha experimentado el clímax o no.
Antes de que nadie rechiste, recordemos que el orgasmo femenino ha sidoconsiderado como superfluo para la perpetuación de la especie (de igual manera, por ejemplo, que los pezones de los hombres o un gran porcentaje de la población masculina, cuya existencia resulta redundante). Aun así, muchos han sido los que han intentado dar un sentido a la pervivencia de dicho acto propiciado por el sistema nervioso.
Según los defensores de la hipótesis poleax, el orgasmo deja a la mujer exhausta físicamente, lo que provoca que se tumbe
Algunos datos pueden darnos la pista. Por una parte, que el orgasmo de los hombres dura mucho menos que el de las mujeres y, por lo general, está asociado con la eyaculación; además, el período de refracción de los hombres (es decir, el tiempo que transcurre entre un orgasmo y el momento en el que se vuelve a sentir excitación) es mucho mayor que el de las mujeres, que pueden experimentar una sucesión de orgasmos o, directamente, apenas alcanzarlo, pero que no han de dejar transcurrir tiempo de descanso entre uno y otro.  
El orgasmo como vínculo
Volvamos al principio. ¿Por qué querría nadie experimentar un orgasmo? Los defensores de la teoría del vínculo, que fue recogida por Desmond Morris enEl mono desnudo (DeBolsillo), señalan que este proporciona una intimidad física que refuerza la unión de la pareja y, por lo tanto, favorece la consolidación de la relación. Algo fundamental para que la mujer no sea abandonada y el retoño disfrute de la protección de dos progenitores, lo que favorecerá su supervivencia.
El orgasmo femenino sigue suscitando interminables quebraderos de cabeza. (Corbis)El orgasmo femenino sigue suscitando interminables quebraderos de cabeza. (Corbis)
La hipótesis poleax ofrece una visión alternativa y ha sido frecuentemente utilizada para explicar el orgasmo. Según sus defensores, el orgasmo deja a la mujer exhausta físicamente, lo que provoca que necesite tumbarse. Dicha posición, en horizontal, ayuda a la retención del semen en la vagina y, de esa manera, garantizar que no se desperdiciará ninguna gota. A su vez, la teoría de la fecundación mejorada señala que, si bien el orgasmo no es parte en sí del proceso reproductivo, sí contribuye al mismo ya que las contracciones del útero lo ayudarían a absorber los espermatozoides.
Esta última teoría ha sido apuntalada por la conocida como the upsuck hypothesis (algo así como “la hipótesis de la absorción”). Según Robin Bakery Mark Bellis, los que la enunciaron por primera vez en el año 1993, el hecho de que el orgasmo sea más fuerte con las parejas que se prefieren provoca que estas favorezcan la absorción genital, algo que incluso podría provocar que se expeliese el semen retenido de anteriores parejas. Una teoría popularmente extendida que, como muchas de las que han intentado explicar el orgasmo, no gozan de buena reputación entre la comunidad científica puesto que gran parte de sus datos fueron recabados de una muestra muy pequeña de mujeres.
Por el mero placer de hacerlo
Una de las autoras más citadas en lo que se refiere al orgasmo femenino es la filósofa evolucionista Elisabeth Lloyd, que en The Case of the Female Orgasm (2005) señalaba por primera vez la posibilidad de que, simple y llanamente, el orgasmo femenino no tuviese ninguna función, y que no se trata nada más que de un reducto de la evolución al igual que son otros atributos, como los pezones masculinos anteriormente citados. Como explicaba en dicho libro, “el clítoris tiene la función indispensable de promover la excitación sexual, lo que empuja a la mujer a tener relaciones sexuales y quedarse embarazada”.
La atracción conduce al orgasmo, el orgasmo a la oxitocina y esta a la confianza
Pero ello se refiere únicamente al clítoris, y no al orgasmo, que no es necesario para que una mujer se quede embarazada. “La verdadera incidencia del reflejo del orgasmo nunca ha estado vinculada a la reproducción”, recordaba Lloyd. Según la autora, la mayor parte de investigaciones sobre el orgasmo femenino están determinadas por diferentes sesgos que conducen a la defensa de teorías endebles. “La mía no es la explicación definitiva, pero es la mejor de las que están respaldadas por la evidencia”, explicaba en una entrevista con The Guardian. Ante la crítica ejercida por el feminismo, Lloyd se defendía recordando que si bien el clítoris es adaptativo, el orgasmo no, puesto que en ese caso haría a las mujeres aumentar el número de sus descendientes.


¿Y si todo estuviese en nuestra mente? Algo que comparten hombres y mujeres es la liberación de oxitocina, la conocida popularmente como “molécula del amor”. Como puso de manifiesto una investigación realizada en la Universidad de Zúrich, inhalar dicha hormona antes de tomar una decisión de inversión junto a un compañero que las mujeres estudiadas no conocían provocaba que las analizadas estuviesen más dispuestas a arriesgar todo su dinero. O, dicho de otra manera, la atracción conduce al orgasmo, el orgasmo a la oxitocina y esta a la confianza. El círculo de la vida se vuelve a cerrar una vez más.

domingo, 6 de abril de 2014

La importancia y los porqués de la atracción sexual

Los porqués de la atracción sexual


El libro La química entre nosotros: amor sexo y la ciencia de la atracción , de Larry Young y Brian Alexander, intenta resolver conceptos sobre el amor y el sexo, entre otras, de una formacontrovertida y muy divertida. Estas son cinco de las preguntas a las que los autores responden:
  1. 1. ¿Por qué las strippers ganan más dinero cuando están ovulando? Según una investigación realizada por el equipo de Miller, una de las hipótesis para esta extraña conclusión es que los hombres se inclinan inconscientemente a dar más propinas a las mujeres que ellos creen que son más fértiles. En en el momento de la ovulación, la calidad de la voz de una mujer es más atractiva, al igual que el aspecto de la piel, y algunos estudios han revelado que cuando ellas se encuentran en el punto álgido de la fertilidad tienen una fluidez verbal y una creatividad mayores, lo que provoca que aumente la testosterona del hombre.
  2. ¿Por qué llamamos a nuestros ex cuando estamos borrachos? El alcohol va directamente al sistema nervioso, altera los movimientos, el habla... En conclusión, los cinco sentidos. Y son esos momentos en los que el cerebro no actúa conscientemente, se altera nuestro centro de control y aquello que se guarda en el subconsciente sale a la luz. Bajo esta situación aparecen recuerdos, ya sean buenos o malos. Y acabamos haciendo la temida llamada cuando los buenos recuerdos pueden a los malos.
  3. ¿Por qué los hombres aman tanto los senos? Los hombres son los únicos mamíferos machos que se fascinan con los pechos de las mujeres. La explicación más lógica y posible es que con la estimulación de los pezones de la mujer durante la lactancia, el cerebro libera oxitocina, la cual genera un lazo entre la madre y el recién nacido. Young piensa que la evolución humana incorporó un circuito cerebral que tenía como fin fortalecer el vínculo entre la madre y su hijo durante la lactancia. Ahora este sirve para fortalecer el vínculo entre las parejas.
  4. ¿Por qué para ellas es importante que los hombres la tengan grande? Según los autores, los hombres utilizan su pene con una forma de llamar la atención. Nuestros ancestros con penes más largos no permitían que los varones rivales se acercasen a su chica. La mujer es la única hembra primate que puede tener más de un orgasmo, por lo que para ellas el pene del varón es un instrumento muy útil para inducir dichos orgasmos y eligen a los mejor dotados.
  5. ¿Cómo empieza el amor? El amor es algo difícil de explicar pero Larry Young lo define como "una propiedad que surge de una serie de reacciones químicas que se producen en nuestro cerebro".

jueves, 20 de marzo de 2014

DOLORES JULIANO Y LA MUJER

La antropóloga Dolores Juliano sostiene que, como “el modelo de esposas y madres abnegadas es tan poco atractivo, la única forma de conseguir que las mujeres se adecuen a él es asegurarse de que la otra posibilidad es peor”
Dolores Juliano
Dolores Juliano: “El cine, la televisión o las revistas del corazón generan modelos de mujer y de hombre muy poco cuestionadores. En ellos, los mensajes alternativos tienen un alcance escaso”.
Dolores Juliano (Necochea, Argentina, 1932) ha investigado a fondo las estrategias culturales y de dominación de género contemporáneas y también los saberes y las prácticas de los colectivos oprimidos que les plantan cara. El juego de las astucias. Mujer y construcción de mensajes sociales alternativos (1992); La prostitución: el espejo oscuro (2002); o Excluidas y marginales: una aproximación antropológica (2004) dan buena cuenta de ello. Esta doctora en Antropología y profesora en la Universidad de Barcelona hasta su jubilación formó parte del proyecto ‘Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad (1930-1980)’, impulsado por Raquel Osborne. En él, Juliano analiza los modelos de sexualidad vigentes durante el franquismo y cómo la homosexualidad femenina estaba condenada al silencio y a la invisibilización.
¿Los modelos de sexualidad femenina han cambiado respecto a los de la época de la dictadura o son los mismos perros con distintos collares?
Se ha modificado la sociedad. La iglesia católica mantiene los modelos sexuales tradicionales. La idea de pecado o desviación está muy presente en ella y en las religiones monoteístas. En el protestantismo hay patrones puritanos absolutamente fundamentalistas. El enunciado de las leyes religiosas parece igualitario, pero en la práctica nunca es ni fue así.
¿Esas religiones son más permisivas con la sexualidad masculina?
Sí y tiene que ver con los modelos religiosos y con la organización social. Las sociedades patrilineales y patrilocales son muy restrictivas respecto a la sexualidad femenina.
¿Patrilineal y patrilocal?
Quiero decir que la herencia, los bienes, la pertenencia al grupo y el apellido se transmiten por línea masculina y la patrilocalidad, por su parte, significa que las nuevas parejas se establecen, trabajan o conviven con el grupo del hombre y no con el de la mujer. Es el modelo que se ha impuesto a través de conquistas y colonizaciones. El estatus sexual de la mujer siempre es sospechoso y está sujeto a control. De su fidelidad depende, por ejemplo, que el título nobiliario vaya a parar al hijo biológico del marido. A través de la mujer se transmiten los recursos y la pertenencia, pero es siempre una extranjera sospechosa, una mujer ajena que se ha incorporado a la familia del hombre. Se da un doble patrón de moralidad.
“Mantener la separación entre mujeres buenas y malas es un elemento de control social importante, de estabilidad al sistema.”
“Déjale hablar antes, recuerda que sus temas son más importantes que los tuyos”, “Hazle sentir en el paraíso”, “Cuida a los niños”… El manual de la buena esposa ha cambiado poco más que la portada.
Ahora, lo importante es un estatus individual en vez de uno familiar, la cantidad de dinero que se acumula o que las personas se ubican socialmente no tanto por sus grupos familiares como por sus logros o sus conquistas personales. Factores de este tipo tienden a hacer menos vigentes los antiguos marcos. Sin embargo, estos no han sido cuestionados. Se mantienen explícitamente en algunos casos y de forma implícita en la mayoría de la sociedad.
¿Y a las lesbianas qué les deparaba el franquismo?
La homosexualidad estaba castigada legalmente y muchos gais eran encarcelados. Con las lesbianas, la estrategia social era negar su existencia. Se consideraba que la conducta violenta y delictiva era propia de los hombres, así que una mujer con caracterísiticas o aspecto masculino, o que no asumía sus roles tradicionales de género, era sospechosa de delinquir. Se castigaba a las lesbianas, no por la práctica sexual misma, sino por la atribución social de desajuste, por apartarse de la norma.
¿Cuál de los recursos para hacer buenas mujeres funciona mejor hoy?
El cine, la televisión o las revistas del corazón son muy significativas porque tienen mayor peso social que antes. Generan modelos de mujer y de hombre muy poco cuestionadores y, en ellos, los mensajes alternativos tienen un alcance escaso. Aunque haya algún ejemplo que escapa a la norma, es abrumador el bombardeo de imágenes e información que refuerzan los estereotipos tradicionales, tanto femeninos como masculinos.
Y esos canales contribuyen a construir “medias personas”, según tus palabras.
Carol Gilligan tiene una fundamentación muy bonita al respecto. Ella habla de cómo el sistema funciona a partir de mutilar a cada persona de la mitad de sus capacidades: a los hombres, de las empáticas y a las mujeres, de las de promoción. Así se crea un sistema jerárquico y complementario, que se llama una ‘sociedad normalmente construida’. Por ejemplo, el modelo característico de la masculinidad hegemónica es el guerrero, que se toma la vida como si fuera un combate. Lo vemos todo el tiempo en las películas de acción, donde gana quien más fuerza tiene, quien pega el último. También, en el fútbol, que ritualiza combates donde lo importante es ganar al adversario.
Porque sigue las pautas capitalistas, pero la masculinidad tradicional siempre se propone un logro a partir de la violencia.
“Vivimos con un modelo de masculinidad del siglo XIX cuando tenemos un modelo de feminidad del XX”
¡Menudo peligro!
¿Por qué se considera impropio del horario infantil el sexo y no una película que contenga violencia explícita? La sexualidad transmite valores como ternura, cooperación, entendimiento entre los seres humanos. La violencia, en cambio, no es una parte importante ni necesaria de la vida humana. Más aún; es un obstáculo para el desarrollo social y, en cierta manera, una aberración.
Hay mujeres buenas (madres, novias, esposas, hijas) y mujeres malas (putas, lesbianas). ¿A quién beneficia seguir haciendo estos dos grupos?
A la estabilidad del sistema. El estigma de la prostitución no tiene que ver con lo que las trabajadoras del sexo son o hacen, sino con que representa un potente elemento de control para las mujeres que no trabajan en la industria del sexo. El modelo de esposas y madres abnegadas exige mucha renuncia y sacrificio. Aunque se diga que la mujer es la reina del hogar, sabemos que no, que es una persona al servicio de todo el mundo. Es un modelo tan poco atractivo y con tan poca recompensa y reconocimiento que la única forma de conseguir que las mujeres se adecuen a él es asegurarse de que la otra posibilidad es peor.
No desde el punto de vista económico…
Cualquier posibilidad que implique ingresos es mucho mejor que la del ama de casa, que en la tercera edad genera importantes bolsas de pobreza. Como, según ese criterio, las actividades de las mujeres malas no resultan disuasorias, se estigmatiza la prostitución: “Podrán tener dinero, podrán vivir un poco mejor, pero nadie las quiere, nadie las respeta”. Mantener la separación entre mujeres buenas y malas es un elemento de control social importante, de estabilidad al sistema. ¿Por qué genera tanta animaversión y un repudio tan visceral la prostitución, que, aparentemente, funciona en los límites de la sociedad convencional y no entra demasiado en conflicto con ella? Porque ataca el modelo tradicional de género. Si no fuera acompañada del rechazo social, podría resultar una opción atractiva para más personas.
Imagen de la expo 'Mujeres bajo sospecha'
Las decentes. Exposición ‘Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad (1930-1980)’, comisariada por Raquel Osborne y María Rosón y organizada por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED.
Aquí entra en juego la sexualidad de las mujeres, también perseguida.
Se persigue la sexualidad autónoma de las mujeres. Está bien visto que la mujer sea coqueta, que tenga interés por ser atractiva y deseable, que esté enamoradísima del marido y viviendo paraservirle y procrear y se penaliza que sea consciente de que su sexualidad forma parte de sí misma y que la utilice como ella quiera. Es la autonomía lo que está mal visto, no solamente en materia de sexualidad, sino en otros muchos aspectos. La disidencia de las mujeres se castiga más que la de los hombres.
¿Para qué nos sirve saber que existen estos modelos y qué posibilidades emancipatorias ofrecen?
Para desmitificarlos y modificarlos. En muchos casos, la aceptación social no se relaciona con el acuerdo, sino con la ignorancia: “Yo de esto no sé, pero si la gente que sabe dice tal cosa, por algo será”. Operan convenciones sociales que sirven para mantener una estructura determinada. No dependen de la biología, ni del destino ni del mandato divino. Las podemos cambiar si contamos con los acuerdos sociales correspondientes.
Consideras que todas las mujeres son transgénero.
El modelo decimonónico implicaba una mujer no sólo femenina en su aspecto —pálida, con corsé, joyas y un peinado complicadísimo—, sino también alejada de las inquietudes intelectuales. Podía tener conocimientos sobre arte, música y pintura, pero justo para admirar las obras. Podía copiarlas, pero no crearlas. Esas capacidades intelectuales se reservaban al mundo masculino. La idea de especialización de las mujeres en los sentimientos y de los hombres en la intelectualidad ha hecho que durante bastante tiempo se privara a las mujeres del acceso a la enseñanza sistemática. Su ingreso en la universidad se dio a partir del siglo XX. En Inglaterra, en el XIX, cuando las primeras consiguieron entrar en Medicina, los compañeros se retiraban porque era una humillación estudiar con mujeres.
Eso ya está superado.
Ese tabú lo hemos roto. En el mundo en general, hay más mujeres que hombres en todos los niveles educativos, doctorados, maestrías, universidadpara la tercera edad… En el siglo XIX, ese proceso se habría considerado masculinización. El protagonista de una novela rosa de esa época decía que prefería ver en las manos de una mujer una mancha de lepra antes que una de tinta. Hace 40 ó 50 años, las mujeres elegían sistemáticamente Magisterio o letras porque no era femenino escoger Biológicas, Física o Química. Tampoco debían practicar deporte. Tenemos interiorizadas conductas que valoramos y consideramos propias y habían sido asignadas al mundo de lo masculino. Ahí hay una cuestión transgénero, un claro desafío a los modelos de género tradicionales.
Y los hombres, ¿también son transgénero?
No. El modelo de género les podaba muchas cosas, pero les daba prestigio y riqueza. No se lo han cuestionado tanto. Han avanzado muchísimo menos en el camino de reacondicionar o de desmontar los roles de género. De hecho, vivimos con un modelo de masculinidad del siglo XIX y un modelo de feminidad del XX. Ese fue el siglo de la gran transformación de los roles femeninos, el del triunfo de las reivindicaciones de las mujeres. Tengo la esperanza de que el XXI sea el de la gran transformación de los roles masculinos, en el que los hombres se planteen qué tipo de seres humanos quieren ser, si les apetece seguir siendo guerreros desimplicados de los afectos o si, por el contrario, quieren acceder a desarrollarse como seres humanos completos. Si fuera así, cada persona sería lo que deseara, sin un condicionamiento exterior tan fuerte como hasta ahora.
¿Qué destacas de tu larga trayectoria de trabajo con los movimientos sociales, que empezó ya en tu Argentina natal?
El gran aprendizaje. Cuando las y los investigadores nos acercamos a un colectivo estigmatizado, solemos hacerlo a partir de una simpatía y de unadocumentación previa. Aun así, siempre nos sorprenden porque son más ricos, más creativos, más solidarios y más capaces de adaptarse a la realidad de lo que sospechábamos. Este aprendizaje desvictimiza, al mostrarnos personas activas, y cambia nuestra visión del mundo y nuestra manera de aproximarnos a los problemas. Hace unos días, una amiga antropóloga me contó que había empezado a trabajar en México con mujeres presas: “La primera vez que fui a la cárcel, me dio un poco de miedo porque pensaba que el ambiente sería violento. Sin embargo, me encontré con unas mujeres tan majas, se ayudan entre ellas, hacen valer los recursos mínimos de los que disponen… Viven en condiciones durísimas, pero sin perder lo que hace valioso a un ser humano”. ¡Pues claro! Mi amiga ya había leído sobre esto, pero una lo descubre por sí misma.
En pocas palabras
Lo sugerente: Que puede haber varias soluciones para un mismo problema
Lo deserotizante: Los modelos rígidos
Lo pendiente: El cambio de los modelos masculinos y el refuerzo de los cambios femeninos ya logrados
Un éxito: Llevar a la discusión pública temas que suelen mantenerse más o menos ocultos
Algo como para tirar la toalla: Trabajar diez años en un tema y encontrarte con que hay que volver a empezar desde el nivel cero
Una feminista: Muchas, según la época. En otro momento habría dicho Simone de Beauvoir o Virginia Woolf pero ahora, quizás, Judith Butler
Una época: La presente o un poquito más adelante
Un lugar en el mundo: Aquel en el que estoy
 638  68 Google +0  0  0

Agente para la igualdad de mujeres y hombres. Escéptica, perversa y peleona. En permanente movimiento y construcción.

    Comentarios recientes

    1. Leyre 
      ” Si la prostitución no fuera acompañada del rechazo social, podria resultar atractiva para más personas”
      “La separación entre las buenas y las malas garantiza la estabilidad del sistema”
      ¡Grande Dolores Juliano!

    ¿Y tú qué opinas? Exprésate con libertad, pero con respeto. Nos reservamos el derecho a eliminar comentarios discriminatorios, ofensivos o que consideremos inadecuados por algún motivo

    - See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/03/si-la-prostitucion-no-fuera-acompanada-del-rechazo-social-podria-resultar-atractiva-para-mas-personas/#sthash.41xBCcqE.dpuf